El C.B. Segorbe culmina una semana histórica con la Canasta Voladora: 7 centros en 5 días. Hoy, en el Colegio La Milagrosa en Segorbe y en el aulario de Navajas en el CRA Palancia-Espadán.
El Club Baloncesto Segorbe ha cerrado este viernes una semana inolvidable con su proyecto estrella: la Canasta Voladora, una iniciativa que ha recorrido durante cinco días los pueblos y colegios de la comarca con un único objetivo: acercar el baloncesto a todos los rincones, sin distinciones, sin ánimo de lucro y con toda la pasión que caracteriza al club.
Este viernes, el quinto día consecutivo de actividad, ha sido el broche de oro a una auténtica maratón solidaria y educativa. La jornada ha comenzado en Navajas, donde más de 40 niños y niñas del CRA Palancia Espadán han disfrutado de una experiencia única en torno al baloncesto. El entusiasmo de los pequeños, su energía y sus ganas de aprender han sido el mejor reflejo del éxito de esta primera parada del día.
Los entrenadores y monitores del club han preparado una sesión dinámica, divertida y formativa, adaptada a las edades del alumnado, en la que los fundamentos básicos del baloncesto se han mezclado con juegos, retos y momentos de compañerismo que quedarán en la memoria de los participantes.
Pero la mañana no acababa ahí. El equipo técnico del C.B. Segorbe también ha regresado al Colegio Diocesano La Milagrosa, en Segorbe, donde ya estuvieron el martes con otro grupo. En esta ocasión, la actividad se ha dirigido a los cursos de 3º y 4º de Primaria, con dos sesiones diferenciadas en las que los niños y niñas han podido descubrir, de la mano del staff del club, los valores y la magia del baloncesto.
Con estas dos visitas, el club alcanza un dato que habla por sí solo: 7 centros escolares distintos en 5 días consecutivos, abarcando diferentes edades y localidades. Una semana de trabajo incansable, pero sobre todo de felicidad, compromiso y orgullo por poder sembrar semilla deportiva en tantos rincones de nuestra comarca.
“Estamos muy orgullosos de ver cómo los niños y niñas disfrutan con el baloncesto, se ilusionan, preguntan, se esfuerzan y, sobre todo, sonríen. Ese es el motor de todo esto. Ha sido una semana intensa, pero muy gratificante. Y lo mejor es que esto no ha hecho más que empezar”, señalan desde la dirección del club.
La Canasta Voladora es mucho más que una actividad deportiva: es un proyecto social, educativo y emocional que quiere romper barreras y demostrar que el deporte puede y debe estar al alcance de todos.
Desde el C.B. Segorbe aseguran que aún quedan muchos pueblos y colegios por visitar, y que la ilusión sigue intacta. Cada visita es una oportunidad para sembrar valores, crear comunidad y seguir alimentando la pasión por el baloncesto en los más pequeños.
Porque cuando el baloncesto se comparte, vuela más alto que nunca.




